Muchos de los valores provienen de las personas con quien nos relacionamos en nuestra infancia. Así se establece nuestra escala de valores que se apoya en nuestras creencias, con las que están muy relacionados.

Conocer esa jerarquía ayuda a la toma de decisiones y a la motivación para alcanzar tus objetivos. Por tanto, es importante revisarlos con cierta frecuencia.

Si eres de los que te has tatuado tus valores a fuego y te resulta difícil lograr tus metas, este post te interesa.

¿Con qué frecuencia revisas tus valores?

Son los principios fundamentales por los cuales vivimos y actuamos. Indican lo que es importante para nosotros, nos motivan o paralizan en las acciones. Además, están organizados jerárquicamente pudiendo esto ser fuente de conflictos mentales.

El significado que le damos a los valores depende de nuestras creencias, por eso condicionan nuestro comportamiento y acciones, y la toma de decisiones. A través de ellos juzgamos lo que está bien y mal, muchas veces de forma inconsciente.

Dentro de mi propio desarrollo personal asistí recientemente a una dinámica sobre valores. Mi objetivo era refrescar una herramienta que uso con las personas a quienes apoyo y ofrecerles una alternativa más creativa para poder cuestionarse su escala de valores. Existen personas a las que un ejercicio y unas preguntas les invitan a una reflexión profunda, a analizar sus valores y observarse; otras, quizás prefieran un método a modo de juego que les ayude a identificar con qué valores están conviviendo y si son los que quieren en ese momento de su vida.

¿Qué pasó por mi mente cuando decidí revisar mis valores?

El proceso de elegir mis cinco valores innegociables despertó en mí recuerdos. Además, me ayudó a reafirmarme en unos casos y a cuestionarme en otros. Por ejemplo, detecté que había un valor trascendental que no estaba muy alineado con mis objetivos.

1/ Selección.

Decidir qué valores son importantes en este momento y ver a qué creencias limitantes están asociados. Algunos de ellos los adquirí de personas que han tenido mucho peso en mi vida, mi padre, mi madre, abuelas y abuelos. Confirmo que los mantengo aunque me permito colocarlos en una posición más baja en mi escala. Y también cambiar de posición puntualmente ante una toma de decisión.

2/ Objetivos.

Los valores deben estar alineados con las metas. Fundamental. En ellos encontramos la motivación. Es importante clarificar los objetivos y elegir valores que nos ayuden a conseguirlos; en otro caso terminaremos abandonando nuestros propósitos.

3/ Incoherencia.

En ocasiones existen incoherencias que nos llevan a generar excusas que bloquean el logro de nuestros objetivos, y esto probablemente nos reste bienestar. Por ejemplo, si ayudo a otras personas en su camino de desarrollo personal y no estoy poniendo el 100% de mi determinación, valor esencial en relación a mi objetivo, yo misma estoy poniendo el freno.

4/ Jerarquía.

Desprenderse de un valor primordial no significa que deje de serlo. Solo aceptamos que en este momento es menos prioritario que otros. Por ejemplo, en mi caso fue la planificación y el orden ¡Qué satisfacción!

¿Cuáles serían tus cinco valores innegociables?

¿Hablamos? hola@anamartinmerayo.com

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