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La bulimia es una montaña rusa con curvas y precipicios pronunciados.

La anorexia y bulimia son trastornos alimenticios o trastornos de la conducta alimentaria (TCA) que causan gran sufrimiento en las vidas de muchas familias, no solamente en quien la padece.

Esta es la experiencia con la bulimia (no bulimia nerviosa) de una mujer en la treintena a la que tengo el placer de acompañar en su proceso, con una fuerza de voluntad enorme y que prefiere mantener su anonimato. La llamaré Laura.

 

Por primera vez he elegido compartir mi vivencia porque siento que algunas personas se pueden ver reflejadas en mí. Todos estamos en un proceso de aprendizaje y cada uno se enfrenta con su oscuridad, sus miedos, sus bloqueos.

Y desde esta premisa os comparto mi mayor sombra, la bulimia, lo que por muchos años viví con vergüenza, sentido de culpabilidad, rabia. Hasta que me di la oportunidad de empezar a conocerme y amarme tal cual era.

Cuando eliges abrazar esa oscuridad y aprender de ella, empiezas el cambio. Nuestras sombras se pueden convertir en nuestras mayores virtudes, depende del enfoque que elijamos darle.

Acepta que es un camino, que hay altos y bajos. Pero cada vez es más fácil levantarse.

Es importante elegir en cada momento continuar el camino con la terapia y el tipo de profesional que te puede ayudar en ese periodo. Responsabilizarse de que el cambio depende de nosotras. No pongas excusas ni te cuentes mentiras.

Falta de amor en mi infancia

Nací en una familia donde había mucho sufrimiento, frustración y sentido del deber. Y lo que más faltaba era el amor. Desde siempre he sido muy sensible y todas las emociones relacionadas con el sufrimiento me afectaban. El dolor, la tristeza y la falta del disfrute me ahogaban. Empezó a crecer dentro de mí una rabia inconsciente que todos los días me llevaba a sentirme sola.

En el colegio, y desde los 6 años buscaba el reconocimiento en obtener notas muy altas. Un perfeccionismo reforzado por la educación de mis padres. Siempre me preguntaban si había tenido la nota más alta de la clase y si no era lo máximo yo indirectamente percibía un hubiera podido hacer más, especialmente por parte de mi padre.

Empecé a compararme con los demás, y eso alimentaba mi baja autoestima.

Decido empezar una dieta a los 12 años

Todo este vacío de amor y esa tristeza profunda explotó en mi adolescencia.

Tenía 12 años cuando decidí empezar una dieta porque me veía fea y gorda. Objetivamente no lo era, pero esperaba así poder atraer a los chicos.

No obstante, tuve una gran decepción: aunque logré bajar de peso y ser DELGADA como me había propuesto los chicos continuaban viéndome FEA.

La situación se agravó cuando empecé a ir al instituto, especialmente desde los 16 años. Empecé a tener mis primeras notas bajas. Para mí un 7 era una nota muy mala, toleraba un 8, y me sentía satisfecha solo con un 9 o 10.

Mi alimentación cada día era más desastrosa.

Después de haber adelgazado demasiado porque tenía un control muy estricto de la comida (primera fase de anorexia) pasé a un descontrol total de la comida.

En dos años engordé más de 20 kilos. Tenía atracones que no controlaba. Desde los 48 Kilos pasé a pesar 68 con picos hasta los 73 Kilos. Mido 1.62 para que podáis haceros una idea.

El espejo era mi enemigo y el de mi bulimia

No quería ser consciente de mi imagen. Cuando me miraba al espejo me sorprendía de lo que veía, un fuerte rechazo a verme gordita. Además, si alguien me hacía comentarios que estaba gorda había una parte de mí que se sorprendía y un sufrimiento enorme.

La valoración que daba a mi cuerpo estaba asociada con mi valoración como persona. 

Empecé a ver como única solución de todo mi descontrol el vómito. Desde pequeña nunca había vomitado. Era algo desconocido para mí y además mi cuerpo se resistía mucho. Me acuerdo que intenté provocarme el vómito varias veces antes de alcanzarlo. Pero el día que lo alcancé empezó el periodo más difícil de mi vida.

La bulimia se convirtió en mi herramienta para sobrevivir y hacer frente a una situación que para mí era insoportable.

Sé que la palabra herramienta puede provocar un choque, pero hoy en día lo veo muy claro. Una herramienta es algo que aprendes a utilizar para alcanzar un objetivo.

Necesitaba hacer frente a todo el sufrimiento que llevaba dentro, a ese vacío de amor tan potente que daba miedo escuchar. No quería sentir. Y por eso cada vez que empezaba a sentir esa inquietud extraña, cada vez que algo me hería o que catalogaba emociones como desagradables, recurría a la comida.

Eso generó comer a escondidas, vergüenza, mentiras, sentimiento de culpa, autoestima baja y más baja… La bulimia te lleva a aislarte. El aislamiento es una consecuencia porque tienes que estar sola. Y después te entra el sueño porque terminas agotada.

La Bulimia llevaba el control total de mi vida

Me sentía atrapada en una fuerza mayor que gobernaba mi voluntad y me llevaba automáticamente a la nevera o al supermercado para llenar mi vacío. Un círculo vicioso alimentado de sentimiento de culpa y mucha vergüenza.

Muchas veces la familia te hace creer que eres tú la culpable, que no tienes fuerza de voluntad. Piensan que simplemente necesitas comer como una persona normal y te miran como un bicho extraño.

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¿Cómo salir de la bulimia?

Hay puntos muy importantes que me ha costado entender después de varios años de sufrimiento con la bulimia. Van a ser tu debilidad y fortaleza al mismo tiempo.

La Bulimia es un trastorno alimenticio que desarrollamos cuando hay un sufrimiento tan grande dentro de nosotros que no sabemos cómo sobrellevarlo. Es una CONSECUENCIA de la verdadera causa de nuestro malestar. Un mensaje evidente que necesitamos sanar algo. Todos necesitamos sanar algo. Y la vida es una oportunidad para crecer y evolucionar.

 

Así he vivido mi proceso de sanación de la bulimia

1. Reconocer el trastorno, difícil en la anorexia. En mi caso, la bulimia es más fácil.

2. Pedir ayuda. Hablar con una persona de confianza, mejor hermano o hermana. Con el padre y la madre se establecen vínculos y el problema no se resuelve.

3. Pedir ayuda profesional externa al sistema familiar. Profesional de la Psicología que trabaje con la persona y con el sistema familiar. Padre y madre emocionalmente se ven afectados y han de tomar conciencia de ello.

Los resultados serían mucho más rápidos si se trabaja en coordinación con profesional endocrino o nutricionista para acompañar en sus miedos relacionados con la comida. Y con profesionales que usen herramientas para cambios en el subconsciente.

4. Buscar terapias energéticas para complementar las sesiones, como La Nueva Terapia.

 

Si ya has elegido empezar el camino del cambio para soltar la bulimia, date la oportunidad de experimentar las sesiones con Ana, tanto LNT® La Nueva Terapia como PSYCH K porque te pueden llevar a resultados que ni siquiera yo podía imaginar. Eso sí, lo repito, necesitas confiar en el proceso.

Foto: Pixabay

¡Gracias, Laura!

 

En el próximo artículo Laura explicará como salir de la bulimia ha sido su evolución en la bulimia desde sus inicios con sesiones de Psicoterapia, hasta el trabajo subconsciente con creencias y emociones.

Soy Terapeuta Capacitada en LNT® La Nueva Terapia, LNT a distancia y Facilitadora de PSYCHK® (o Saikei).

MUY IMPORTANTE: *Ninguna de estas técnicas sustituye un tratamiento médico ni supervisión médica o psicológica. Sí pueden complementarlas.

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