Perder a un ser querido es doloroso. Culturalmente no nos han enseñado a pensar en la muerte y en el duelo por un ser querido, en lo que implica esta experiencia a nivel emocional, ni mucho menos a comprender y a procesar ese duelo. Son muchas las emociones que surgen ante un proceso de duelo.

Con todo lo intenso que resulta despedir a un padre, me he permitido aprender de esta experiencia del duelo y evolucionar en mi camino. En el plano físico y emocional ha sido de las pruebas más duras que he vivido. Es Ley de vida, lo se, y aunque racionalmente lo comprendo, no resulta fácil de aceptar. 

Esta etapa coincidió, además, con una época de cambios y retos que asumí a nivel profesional. La viví con tristeza y angustia, y hasta enfado. Y también con ganas de hacerle partícipe de mi progreso y satisfacción profesional, de compartir mi alegría y entusiasmo.

Emociones y aprendizajes en el proceso de duelo

Por ello, un año después, reflexiono… ¿Qué siento que he aprendido en mi proceso de duelo?

A hablarte y quererte de manera diferente, papá. Pensar en el Ahora. Dar sentido a tu existencia y a la mía. Encontrar el equilibrio. Agradecer tu legado. Sacar mis Alas. Dejar ir y liberar mis emociones. Permitirme conectar conmigo, ser yo. 

Cada persona vive el proceso de duelo de una forma porque las personas sentimos y expresamos nuestras emociones y sentimientos de maneras diferentes.

¿Cómo viví y sentí mi proceso de duelo?

Respeto. Siento mi dolor y vivo el proceso de duelo al ritmo que he necesitado, lógicamente con altibajos, y sin juzgarme.

Responsabilidad, me permito sentir mis emociones. Desde la innegable tristeza, a la rabia por no hablarle dicho o preguntado tantas cosas que se quedaron en mi mente. Enfado con el mundo. Sentimiento de culpa ¿De verdad hice todo lo que pude? ¿Estuve a la altura cómo hija? ¿Le agradecí lo suficiente?

La herramienta PSYCH-K® me ayudó a liberar y transformar esas emociones. Además, a integrar nuevas creencias a nivel subconsciente. Además, me apoyé en Neurofeedback NeurOptimal® `para mejorar mi calidad de sueño, y en atención, concentración, y por tanto en eficacia en mi trabajo. 

Autoconfianza, tengo la capacidad de avanzar en mi camino. Me permito recordarle y seguir disfrutando mi vida.

Motivación. Me quiero, y dedico mi tiempo a actividades que me encantan y a personas que me brindan energía positiva y bienestar. Porque sigo viviendo.

Expresar. Escribo sobre mis sentimientos y mantengo vivo su legado. Hablar sobre mi padre, las anécdotas de su vida, sus valores, sus logros, su sentido del humor. Le hablo y le cuento como me va. Le pido que me ayude y proteja a través de mi intuición. 

Agradecimiento, por traerme al mundo y por el aprendizaje y los valores que me transmitió. Nuestro padre y nuestra madre son nuestros primeros maestros. Comprendo su existencia y propósito de vida, y también la conexión con el mío. 

Humildad. Pedir ayuda para identificar mis bloqueos. Yo misma perdía la objetividad. Me ayudó hablar de mis sentimientos, emociones y dificultades con personas de confianza y profesionales, que como yo, ayudamos a otras personas.

¿Cómo me siento?

Un año tratando de encontrar ese equilibro entre los recuerdos que impregnan mi memoria, y el hoy y el mañana que defino. Acepto mis sentimientos, me emociono en ocasiones y sonrío otras. Por supuesto, le echaré de menos siempre. Muchas emociones a las que abrazar.

La vida nos paraliza a veces para que descubramos que somos personas valiosas. En mi caso, permitiéndome mis sentimientos y emociones, pensando cómo seguir conectada a su energía. Trato de ver y sentir, y encontrar una forma para continuar con esa relación. Le agradezco y hago partícipe de mis logros, alegrías y preocupaciones. He aprendido también a escuchar y a intuir, y a confiar en que me guía y protege. 

Además, sentir mis emociones, mostrarme agradecida y comprender nuestra Misión y Propósito de vida es lo que más me ha ayudado.

Imagino que el duelo finaliza cuando:

  • Aceptamos que hay formas diferentes de comunicarnos y de querer.
  • Aprendemos a hablar y recordar manteniendo una sonrisa.
  • Intuimos y sentimos su energía y apoyo a nuestro alrededor y comprendemos su Misión y Propósito de vida… y y la conexión con el nuestro.
  • Agradecemos su existencia, los momentos compartidos y sus enseñanzas.

Equilibrio y permitirte sentir las emociones ante el duelo

La clave de un duelo sano. Siente. Identifica y expresa los pensamientos y las emociones. Encuentra tiempo para «dejar ir» tu tristeza, rabia, frustración… para expresar sin juzgarte: llorando, escribiendo, pintando…

Si estas emociones surgen en un entorno que te incomoda, date el permiso para continuar en otro momento. Dile a tu cerebro que más tarde te ocupas. Y cumple tu promesa.

Encuentra tu motivación. Realiza actividades que te encanten, habla y queda con personas que te aporten bienestar

Incorpora la relajación, el mindfulness y/o la meditación en tu dieta diaria. Existe otra técnica novedosa en España que nos proporciona un mayor equilibro emocional, el NeurOptimal, el Neurofeedback  de Zengar Institute, en Canadá.  

Agradece a esa persona el paso por tu vida, puesto que cuando le das sentido a su Misión y Propósito de vida y al tuyo propio, todo fluye. Además, nos resulta más fácil. 

Acepta esa realidad, nada apetecible.

 

Dedicado a un Ser Brillante, que dejó huella en muchos corazones. 

 

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