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El Universo se encarga en ocasiones de presentarnos retos que nos acercan a nuestros sueños y objetivos. En ocasiones nos surgen pensamientos y emociones relacionados con el miedo a fracasar en esa acción.

Fue un placer recibir este reto y participar como ponente en el I Foro del Empleo y Emprendimiento en Alcalá de Henares, #ElForo. Un evento organizado por Alcalá Desarrollo, el Ayuntamiento de Alcalá de Henares y La Nueva Ruta del Empleo el pasado 19 octubre de 2017.

Sentimientos encontrados. Ilusión ante ese reto. Compromiso y responsabilidad para transmitir mi conocimiento y experiencia a un público de personas desempleadas, previsiblemente escaso de ilusión, motivación y confianza. Nervios por tratar de sintetizar y facilitarles un mensaje claro y útil. Alegría.

En la Sala de Desarrollo Profesional les hablé sobre “Habilidades y competencias fundamentales para el futuro”. Sobre las neurocompetencias que desde mi experiencia conviene desarrollar para trabajar de una forma más eficaz en equipo y mantener relaciones más satisfactorias con las personas. Traté de activar sus neuronas con un mensaje directo: el futuro es hoy.

Preparar esa charla y elegir dinámicas con un punto de creatividad que les animaran a la acción, me llevó a la pregunta:

El subconsciente y su efecto para evitar ampliar la zona de confort

El hecho de preparar esa charla y elegir dinámicas con un punto de creatividad que ​les ​llevaran a la acción, me llevó a esa pregunta ¿Qué sentimientos se nos despiertan ante un reto?

Nuestro cerebro está cómodo en su entorno. Pensar en ampliar la llamada zona de confort nos provoca emociones que hemos de gestionar adecuadamente para continuar experimentando y creciendo, y evitar anclarnos en el presente.

Es vital identificar y reconocer nuestras emociones. Es el primer paso para gestionarlas de forma adecuada y poder integrarlas con la razón. Escuchar nuestras emociones nos beneficia porque nos aportan información sobre cómo nos sentimos y qué  necesitamos.

 

Sentimos un subidón de alegría, que viene acompañada por sentimientos de placer y de satisfacción.

Sentimos quizás vergüenza, ​si nos ​imaginamos expuestos y vulnerables en ciertos entornos. Además, pensamos que estamos en peligro porque ​sentimos que las demás personas pueden observar nuestras carencias y juzgarnos.

Y surge el miedo, ¡Ay, el miedo! ¡Y sus primos!, el estrés y el estres laboral que en un alto porcentaje deriva en enfermedades psicosomáticas, la ansiedad, ​incluso ​el pánico.

Los miedos grabados a fuego en nuestro subconsciente

Existen dos miedos básicos que afectan a nuestro rendimiento, a los que yo personalmente les doy la bienvenida porque me ayudan a avanzar en mi desarrollo personal y profesional. Esos miedos se alojan en nuestro subconsciente y se asocian a dos necesidades básicas que todos tenemos: necesidad de aceptación y de reconocimiento.​ Me voy a centrar en esta última.​

La necesidad de reconocimiento tiene que ver con ​nuestras capacidades, con actividades y objetivos que traducimos en resultados. Todos necesitamos sentirnos admirados, valorados y reconocidos. Además, nos educan para obtener logros y éxitos, y nos preocupan tanto el resultado, que el pensamiento y el apego nos activa de forma inconsciente el miedo al fracaso.​

Realmente sentí esos miedos y también me permití disfrutar ese reto. Me siento muy agradecida a La Nueva Ruta del Empleo por la oportunidad para expresarme en ese Foro, y especialmente a Héctor Trinidad, que es un Divertido Liante, así con mayúsculas.

Con algunas de las personas que sumaron en #ElForo y aportaron valor en sus ponencias.

 

El apego a los resultados y el miedo al fracaso

El subconsciente nos recuerda esas ocasiones en que​ ​nos planteamos un objetivo y el resultado no fue el deseado. Y nos alerta. Quiere que permanezcamos en la zona de seguridad. Sin embargo, lo que sucede es que nos perdemos mucho aprendizaje si permanecemos en ella. Es más interesante y efectivo pensar que tanto el éxito como el fracaso suponen un proceso de transformación ¡Y de aprendizaje!

El deseo de lograr el objetivo es necesario y también poner distancia emocional respecto al resultado deseado para evitar convertir el apego a ese resultado en miedo. ¿Cómo resolverlo?

  1. Piensa, siente y visualiza los beneficios ​que te aporta ese objetivo.
  2. Acepta el reto, y disfruta del camino que te lleva a tu objetivo.
  3. Permítete el éxito y acepta el fracaso, las filosofías orientales nos proponen el camino de la aceptación de todas las posibilidades.
  4. Aprende a gestionar tus fracasos.

El resultado de hablar sobre lo que me apasiona, fue una maravillosa experiencia.

Todos los logros empiezan con un sueño, con un objetivo: con un disfrute del camino; con la aceptación de todas las posibilidades, y grandes dosis de adaptabilidad, autoconfianza y motivación.

¿Te sumas a este cóctel?

Si piensas que es el momento de cambiar alguinos aspectos de tu vida, ¡pon acción! Reserva una sesión de asesoramiento gratuito para valorar tu momento vital y tus necesidades. Estaré encantada de escucharte.

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