Septiembre, enero, meses de comienzos y de retos, también de la motivación.

Si eres de los que abandonas las metas que te propones, este post te interesa.

Comienza el año o el curso, con esa sensación de «vuelta al cole» que tenemos los adultos, e irremediablemente nos llenamos la agenda de planes, retos y compromisos de futuro. Cobra vida en cada semana el gimnasio, mejorar el nivel de inglés, dejar de fumar, alimentarnos de una forma sana, tocar un instrumento o ese plan de ahorro eficaz para cumplir un sueño. Incluso repetimos los propósitos del septiembre anterior. ¿Te identificas?

Nos ilusionamos con cambios en nuestra vida y aunque en ese momento los deseamos y nos comprometemos, en ocasiones nos desmotivamos demasiado rápido y renunciamos a nuestros sueños. ¿Qué nos pasa?

Empezamos por el origen. Piensa en tu lista de propósitos para 2017 o para el nuevo curso y elige uno.

Y ahora ¡Verifiquemos en el Propositómetro!

1. ¿Es realmente tuyo? Piensa si de verdad lo quieres para ti o estás satisfaciendo las necesidades de otros para sentirte aceptado por ellos, pueden ser tus padres, tu pareja, hijos, amigos, vecinos o, incluso, las que nos marca la sociedad.

Cree en ti, has de querer hacerlo. Desearlo sólo, no sirve.

Si tu propósito es mejorar tu nivel de inglés para optar a puestos de trabajo con más responsabilidades, has de pensar si eso es lo que quieres en tu vida. En otro caso los “saboteadores” harán de las suyas y siempre encontrarás las excusas que te impidan estudiar y practicar el inglés. Si ese puesto implica un traslado, gestionar equipos u otras responsabilidades para las que no te sientes preparado y se despierta tu miedo al fracaso, a la mínima dificultad vas a abandonar.

2. ¿Para qué quieres conseguirlo? Piensa en qué cambios se producirán en tu vida si lo consigues. Imagina como serán tus funciones, tus compañeros, jefes y subordinados, etc., y cuál es el beneficio que obtienes con esos cambios. Ten presente y claro el beneficio y visualízalo para sentirte animado a empezar y para continuar motivado.

Piensa en cuando mejores tu nivel de inglés y en cómo será tu vida en un puesto con otras funciones y más responsabilidades, con qué personas te vas a relacionar o si tendrás que viajar con frecuencia.

3. ¿Eres consciente de qué conlleva? Fundamentalmente necesitas creer en ti, esto es autoconfianza, y sostener tu motivación en el tiempo.

Quizá te resulte difícil asistir a clase, practicar o sientes que lo haces fatal porque te comparas con otros y esto te lleve a dejar de confiar en ti y en tus capacidades. Quizá se despierte tu patrón de perfeccionista y prefieras abandonar.

4. ¿Te sientes comprometido? Cualquier meta requiere tiempo y esfuerzo y te conviene pararte a pensar si estás dispuesto a mantener tu compromiso a medida que los meses pasen.

Esto significa decidir cuántas horas a la semana y durante cuánto tiempo estás dispuesto a estudiar, ir a clase, conversar, escuchar radio y realizar actividades que te ayuden a lograr tu objetivo. Piensa qué actividades tienes que sacrificar para poder dedicar tiempo y esfuerzo a estudiar inglés.

5. ¿Qué te pasa a ti si tus expectativas se tuercen? Quizás tiendas a alejarte del objetivo y resulta que lo importante es que seas flexible y te adaptes a la nueva situación y seas capaz modificar lo necesario, por supuesto sin perder el foco en tu meta.

Si has dudado y te has atascado en estas preguntas es altamente posible que abandones el objetivo. Te invito a que te cuestiones tus creencias y tus miedos porque lo probable es que algo te está limitando. ¿Qué esconde ese abandono?

Cuando esto sucede lo interesante y verdaderamente importante es indagar en las creencias y dar con la causa raíz que te impide lograr aquello que te propones y el bienestar que mereces.

¿Te atreves a descubrirlo? hola@anamartinmerayo.com

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