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A las personas que gozan de una autoestima alta les resulta más fácil ignorar sus miedos y los pensamientos que les producen inseguridad y ansiedad.

La crisis ante el coronavirus COVID 19 está siendo sin duda un indicador para comprobar cómo estamos de autoestima y autoconfianza. Tener una autoestima alta marcará la diferencia también en el momento de afrontar las fases siguientes de esta crisis y las dificultades que se nos presenten.

Es lógico que esta situación de aislamiento, incertidumbre y perplejidad ante el coronavirus COVID 19 nos pueda afectar y nos afecte a nuestro equilibrio emocional. Además, aunque estemos entrenados para ello, la gestión emocional se dificulta especialmente cuando vemos que irremediablemente la situación de aislamiento se alarga en el tiempo.

Sentimos diferentes miedos, ansiedad o angustia. Sentimos frustración, impotencia y rabia. En algunos momentos asoma incluso la culpa. Y la tristeza profunda cuando no podemos despedir ni enterrar a nuestros familiares y amistades, y no sabemos como superar el proceso de duelo. La forma como gestionamos nuestras emociones tiene gran relación con nuestro grado de autoestima y confianza en una misma.

¿En qué nos afecta?

Una autoestima baja provoca pensamientos recurrentes que restan oportunidades, potencial y valor a la persona. Asimismo, una autoestima baja estimula la ansiedad y otras emociones como el miedo. Y también se ve respaldada por las creencias limitantes que justifican ideas como por ejemplo: “yo no puedo con esta situación”, “esto no es para mí”, “no lo voy a conseguir”, “no valgo”, “no merezco”.

Personas que estudian la mente nos muestran que la mente subconsciente es en gran medida la responsable. En el subconsciente se alojan las creencias y las heridas emocionales, principalmente miedos. También necesidades no cubiertas y patrones mentales que nos bloquean y nos impiden ser quienes queremos ser. Nos resta autenticidad y nos frena a la hora de conseguir los objetivos, metas y sueños.

Sube tu nivel de autoestima y confianza

La autoestima es el primer escalón. El segundo es tener la confianza en ti. Esto significa que aceptas y puedes con las dificultades. Y que encuentras la manera de hacerlo porque tus fortalezas te ayudan en el camino a tu propósito.

¿Eres consciente de cuáles son tus fortalezas?

Es importante que conozcas tus características innatas, y tus dones, en qué eres especialmente hábil. Ten muy presentes tus fortalezas y apóyate en ellas. Si tienes dificultad para dar con ellas, te invito a que me escribas un email.

Te propongo algunas ideas para minorar que crisis como el COVID 19 o situaciones similares que puedan provocar en ti ansiedad, estrés o estados de depresión afecten a tu autoestima.

¿Cómo evitar que la autoestima se sienta afectada?

Identifica, acepta y siente tus emociones.

Es importante identificar la emoción que sentimos, sea miedo, enfado, rabia, ansiedad, tristeza, culpa…Especialmente nos resulta difícil identificar algunas de las emociones que nos conectan con estados emocionales que nos desagradan.

Te invito a que dediques el tiempo que necesites hasta ponerle el nombre que le corresponde. Por ejemplo, si lo que sientes es tristeza, acepta TU tristeza en ese momento. Y procura no enfadarte con quien te acompaña físicamente o a través del WhatsApp. Siente con honestidad, porque no es enfado. Estás triste. Y si identificas también miedo , acepta tu miedo.

Además de identificar, es importante soltar esa emoción. Permítete estar triste, sentir esa tristeza y encontrar la forma de soltarla. Llora, escribe de puño y letra, grábate en la grabadora de tu móvil, canta bajo la ducha…

La postura “Dejar ir” de para lograr un estado de cerebro integrado es una forma fácil para soltar emociones. Es la postura que se utiliza en los balances de PSYCHK o saikei para el proceso de integración de creencias y estados emocionales Siéntate en una silla o también en posición tumbada, siempre en posición cómoda para ti. Cruzas una pierna sobre otra a la altura del tobillo, un tobillo por encima del otro; y después un antebrazo sobre el otro. Juntas las manos, palma con palma, y las entrelazas. Entonces, te conectas con esa situación que te ha producido esa emoción, te permites sentir y la “dejas ir”. Puedes repetir el proceso tantas veces como quieras, hasta que observes las emociones con cierto desapego.

Entrena tu mente con pensamientos positivos.

El pensamiento está relacionado con los sentimientos, y éstos con nuestras acciones. Piensas, sientes y así actúas.

¿Qué tal si influimos en nuestros pensamientos de forma positiva?

  • Máxima confianza en ti y también en las personas de tu entorno.
  • Repasa tu día y escribe tres acciones positivas que has hecho. Felicítate por ello con un gesto y ¡con acción! A la mente le encanta recibir señales emocionales bonitas.
  • Piensa también en tres cualidades tuyas. Ahora en cualidades de otras personas de tu entorno. Por si aún no conoces La Ley del Espejo, cuando admiras a las personas por algo es porque esa cualidad está en ti. Es lógico, ¿cómo la vas a reconocer sino? ¿tiene sentido esto para ti? Lo cierto es que aquello que nos desagrada de otras personas también es interesante observarlo, el concepto de la sombra de Carlg Jung.
  • Visualizaciones positivas. Imagina lo que te gustará hacer en el futuro. Hazlo como si estuviera sucediendo en este momento, ponle imágenes, música, sabores… ¡El cerebro no entiende de verdad o mentira!
  • Puedes también repetirte afirmaciones positivas. Te animo a construirlas con palabras que te resuenen emocionalmente porque así tienen más fuerza, y a grabarlas con tu propia voz.

Confío en mí, me quiero y me valoro.

Me aprecio y me acepto como soy.

Merezco amarme y ser amada por los demás.

Soy mi mejor versión en cada momento.

Equilibra tu cuerpo emocional y energético.

Las enfermedades físicas no empiezan solas.

En un primer momento se manifiestan como alteraciones en nuestro cuerpo energético. Algunos problemas psicológicos non provocan problemas físicos. Son las enfermedades psicosomáticas.

Te propongo que trates de encontrar una idea positiva de cada situación. Probablemente en estas semanas has utilizado tu creatividad, o la has visto en personas de tu entorno, quizás incluso te has sorprendido y reído. Piensa como puedes salir fortalecida de esta situación de crisis ante el COVID 19. Recuerda tus fortalezas, autoestima alta, y máxima confianza en ti.

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