​Se viven muchas emociones en un espacio tan peq​ueño como es una consulta médica.​ Sentimientos y reacciones del médico y del paciente, incluso de sus acompañantes, muchas veces vestidas de empatía, compasión y aceptación, y otras sale​n​ con el traje de la queja y el enfado, como ​una ​bola de fuego de sus labios.

Quizás hemos ​escuchado ​​noticias poco alentadoras y nos hemos sentido con el derecho de exigir​le al profesional médico lo que pensamos que nos corresponde o lo que ha obviado hacer. Le trasladamos desmedidamente nuestras quejas y enfados, nuestros miedos. El médico tiene la opción de «comprar ese enfado», pero ¿Existe otra alternativa?

Los buenos cuidados emocionales de un médico repercuten en los pacientes y hacen que éstos se sientan más satisfechos con su médico, incluso que mejoren su salud.

Comparto con vosotros la experiencia de Mercedes, que ejerce de médico de familia y ​confiesa: ​“Yo antes reaccionaba​ mal, ​escuchaba los argumentos de mis pacientes y me enfrascaba en la discusión​ con el consiguiente desgaste de energía.”

El “antes” de Mercedes corresponde a la etapa de su vida en la que se conocía menos, a ella y a sus emociones. El autoconocimiento y el desarrollo personal, especialmente enfocado a la comunicación y a la gestión emocional le ha ayudado a empatizar, a comprender y relacionarse mejor con quien tiene enfrente; a identificar y aceptar sus emociones y las del paciente; a escuchar la información que nos dan sobre nosotros.

¿Qué aprendizaje beneficia al médico y por derivación al paciente?

Mercedes comparte el entrenamiento que ha realizado en las áreas de Emociones y Comunicación, que le ha servido para un mayor desarrollo personal y profesional:

  • Gestión emocional enfocada a identificar sus emociones y las del paciente, sus sentimientos y necesidades no satisfechas.
  • Aumento de la autoestima.
  • Desarrollo de la autoconfianza.
  • Comunicación efectiva y clara, con un lenguaje positivo.

​¿Qué cambios ha observado en ella?

  • Comunica de forma efectiva y la relación con sus pacientes ha mejorado.
  • Identifica sus emociones, sus necesidades y sentimientos. También las de sus pacientes, se muestra más empática y tolerante, y más compasiva con sus enfados.
  • Pone los límites sin dificultad y los plantea con seguridad y confianza.
  • Es asertiva con las personas en el momento de decir no.

“Los pacientes van buscando la complacencia. Escucho a los pacientes de forma abierta,​ ​​les dejo que se desahoguen. He llegado a comprender que pueden tener limitaciones, y yo tengo que ser generosa con ellos y enseñarles lo que sé, ​para comprender al otro, empatizar y verlo desde la compasión. No todas las personas tienen la oportunidad de aprender a gestionar sus emociones como las he tenido yo.”

Técnicas que te ayudan a generar cambios en tu estado emocional y en el área del lenguaje, a adquirir bienestar y lograr un alto rendimiento:

¿Te atreves a cambiar la percepción de las situaciones? Hola@anamartinmerayo.com

Te invito a escuchar la charla con Mercedes.

 Escucha «Emociones en una consulta médica» en Spreaker.

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